viernes, 13 de noviembre de 2015

El Grisú. La muerte invisible.

El grisú es el nombre que se le da en minería al gas metano. Se forma a la vez que el carbón, durante el proceso de carbonificación se libera el gas que queda adsorbido en su mayor parte entre las moléculas de carbón mientras que un poco (en torno al 5%) se almacena entre las grietas formando bolsas.
Queremos destacar que no todos los carbones tienen grisú, se encuentra principalmente en la hulla y raramente en algunas antracitas.

Cuando el picador rompe el carbón, el grisú que hay en las grietas sale y se mezcla con el aire. El espacio que queda libre en las grietas, automáticamente es ocupado por el grisú adsorbido en el proceso que se conoce como desgasificación.
Cuando la concentración de grisú es entre el 5 y el 15% se convierte en explosivo, aunque con un 4 y un 16 % es inflamable y puede reforzar la combustión del polvo del carbón, por lo que nunca se debe dejar subir del 3%. Hasta que se inventaron los detectores de grisú (grisuómetros), el método más eficaz para detectar el gas eran las lámparas de seguridad. En presencia del metano, la llama se estira y se torna azulada, por lo que si el minero lo ve, tiene tiempo para salir.

Aspecto de la llama de una lámpara de seguridad en diferentes mezclas grisuosas (compendio de laboreo de minas F.Heise - F. Herbst)
Aspecto de la llama de una lámpara de seguridad en diferentes mezclas grisuosas (Compendio de laboreo de minas F.Heise - F. Herbst)
Al abrir el Pozo Calero, encontraron un comportamiento del grisú diferente, por lo que tuvieron que crear una categoría nueva de peligrosidad; la categoría 4. A esto se le llamó desprendimiento instantáneo de grisú y se comporta parecido a los desprendimientos de gas carbónico. En este proceso, se destruye la cohesión del carbón y se puede liberar de forma repentina el gas encerrado en los poros. La presión interna del gas reduce el carbón a pequeños fragmentos, los gases se dilatan y arrastran el carbón pulverizado. El proceso es similar a cuando agitamos un refresco con gas y lo abrimos. El gas del interior arrastra el líquido condigo de forma explosiva. Cuanto más gas se libera, más carbón se destruye y eso hace que se libere más gas, por lo que entra en un ciclo vicioso.

Los desprendimientos instantáneos no se pueden predecir ni evitar al 100%, por lo que son extremadamente peligrosos.

Si quieres conocer más sobre el grisú o las lámparas de seguridad, no dudes en acercarte a vernos en el Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo de Santullán.

Óliver del Nozal